Archivos para 19/01/10

Helena Pimenta

Helena Pimenta, directora

(Salamanca, 1955)

Helena Pimenta estudió Filología Inglesa y Francesa y trabajó como profesora de un instituto de Rentería hasta que decidió dedicarse por completo al teatro. «Yo llegué a Rentería en el curso 79-80. Empecé a trabajar con los chavales el teatro como forma de enseñar un idioma, luego en horario extraescolar y en vacaciones. Vi que me interesaba muchísimo y fui pensando que tenía que dejar la enseñanza (lo hice en el 87) y apostar por ese núcleo de gente». El grupo Amateur Atelier fue la antesala a la formación de UR teatro, la compañía que dirige actualmente. Del teatro amateur al profesional: Rémora (1988), una versión de Von Kleis  y Antihéroes (1990), escrita por ella misma aunque reconoce que lo suyo son las versiones, sobre todo de Shakespeare. Con Sueño de una noche de verano ganó el Premio Nacional de Teatro en 1993, y la crítica y los festivales de todo el mundo se rindieron ante la fuerza y la frescura de su espectáculo.

Romeo y Julieta (1995), Trabajos de amor perdidos (1998), La Tempestad (2004) Dos caballeros de Verona (2008), son sólo algunas de las obras del dramaturgo inglés que ha dirigido. También ha trabajado con otros autores como Juan Mayorga en El chico de la última fila (2006), Cartas de amor a Stalin (2008) y en un encargo, Sonámbulo (2003) sobre una obra de Alberti. Veinte años de UR teatro dan para mucho y en 2008 celebraron su aniversario.  Al año siguiente recuperaron por tercera vez el que es quizá su montaje más reconocido: Sueño de una noche de verano.

Preocupada por el futuro del teatro en España preside la Asociación de Directores de Escena (ADE) y “reivindica una ley general que regularice todo el sector.” Entre su interminable lista de Premios destacan: Premios de la Asociación de Directores de Escena a la Mejor Dirección en 1996 (Romeo y Julieta) y en 1998 (Trabajos de amor perdidos), Premio del Jurado y de la Crítica al mejor Espectáculo del Festival Internacional de El Cairo 1993 (Sueño de una noche de verano) y Premio Lazarillo 2002 a la mejor trayectoria teatral.

En casa de Helena Pimenta. Reportaje de elmundo.es

www.urteatro.com

“Hacemos las cosas que nos apetecen”

Héctor, Guyo, Dani, Vir y Adri

Un hombre sabe que se va a morir y decide emprender un viaje al Tíbet con sus tres mejores amigos en una autocaravana hippie. Héctor Toledo, autor y director de Manual Abreviado del Perfecto Budista nos cuenta en su obra la historia de la muerte de un hombre y la resurrección de sus amigos. El texto que Inercia Teatro monta actualmente es el retrato a voces de una generación dormida y una crítica a su conformismo con el mundo. Su autor además, la acompaña de una experimentación formal: “quería probar cómo meter un tipo de narración que se podría calificar como típicamente cinematográfica y encajarla en teatro”.

Inercia tiene casi todo preparado. Sólo faltan algunos detalles, como que Virginia elija los pantalones de su vestuario, o que Héctor y Sara (la técnico de luces) graben una voz en off. Poca cosa. Guyo (Miguel Gullón), llega en moto al ensayo con las gafas empañadas y mojadas por la lluvia. Pudimos verle en La Navaja y El Método Gronhölm con Pulso Teatro , en Qué te importa que te ame con Trastoque, y en Four Rooms con La Máscara  . Y en casi todas a la vez: aún así es el actor con menos experiencia del grupo. Le deprime el invierno por las navidades, el frío y los exámenes. Pero se le nota emocionado con el proyecto, “aquí se lo toman muy en serio, yo antes iba más de coña.” Virginia Guechoum espera pegada a la puerta del local donde ensayan, para no mojarse. Adri (Adrián Lázaro) y ella se quejan porque los demás no llegan y quieren empezar. A Adri en cambio no le molesta mojarse, dice que es una lluvia “calabobos” y que a él no le afecta. Virginia se ríe y le revuelve el pelo, empapado. El miembro de Tropiezo Teatro -un grupo de teatro de calle de Ávila- parece que está acostumbrado a las inclemencias del tiempo. Con Inercia se baja de los zancos para convertirse en Pedro, agente de seguros. “En sala hay cosas técnicas que me gustan, como jugar con la iluminación o el sonido. La calle te ofrece otra cosa, más frescura, más improvisación, más interacción con el público. Me gusta poder hacer de todo, por eso estoy en muchos grupos.” Cuando conduce la autocaravana da golpecitos sobre el volante y casi podemos notar el viento que entra por la ventanilla.

A pesar de su impuntualidad, Virginia reconoce que se lo pasa muy bien haciendo teatro con sus compañeros. “Están de la olla”, dice entre risas. Sabe que su caso es una excepción: Sara y ella son las dos únicas chicas en Inercia frente a cuatro chicos cuando en Salamanca normalmente es al revés. Casi todos los grupos de la ciudad están formados mayoritariamente por mujeres, y que ella sea la única actriz del montaje es, cuanto menos, inusual. De acuerdo con el espíritu experimental de Inercia, dice que le gusta probar cosas nuevas con cada obra y que para ella, “el teatro no es un aprendizaje, es una experiencia.” Como la que demuestra en Manual…donde interpreta a Carmen, encargada de un Mc Donals.

Cuando llegan Héctor y Dani (Daniel González) preparan la escenografía. El director insiste en que todo esté en su sitio y los demás deambulan por el espacio, sin prestarle demasiada atención. Juegan con un balón de espuma, estiran los músculos, se ríen. Héctor también se mueve sin parar. Busca cosas que le faltan, da órdenes y comprueba todo varias veces. Poco después están listos para comenzar el ensayo. Prevenidos…acción. Manual…ha sido un reto para todos desde el principio. “Inercia nació con vocación experimental, no de hacer cosas que no hubiera hecho nunca nadie, sino hacer cosas que a nosotros nos apeteciera hacer. Y ya probamos a hacer una obra narrativamente distinta, Teddy, donde no había líneas narrativas. Ahora quería probar cómo podría encajar una narración más organizada en secuencias que en actos en teatro, y cómo podría llevarme esas imágenes cinematográficas que yo tenía en la cabeza a una escena sin que perdiera la teatralidad.”

Daniel González es el protagonista, Luque. Morirse no le ha resultado nada fácil. “Es una obra donde tienes una transición del personaje bastante dura porque te estás muriendo en escena. Los quince días que dura la agonía del personaje la tienes que ir metiendo en escena y eso es algo muy difícil.” Dani también forma parte de La Lengua, otra compañía que ensaya en el mismo local. Estar en varios grupos es una práctica habitual entre ellos. Sirve para aprender más, conocer a más gente y no quedarse sólo. Como dice Héctor “en el teatro te pasas la vida pidiendo favores”.

Como objetivo principal para la distribución de Manual…, Héctor se plantea “conseguir un buen comercial que me la venda. Nosotros siempre hemos sido aficionados, nunca hemos sacado más de tres, cuatro, cinco bolos. El objetivo de esta obra es sacar más, sinceramente nos curramos la obras. Aunque sólo sea por el número de horas, da un poco de rabia no poderle sacar un cierto rendimiento, no ya económico, sino que lo vea la gente. Vamos a ver si en certámenes aficionados y luego en la provincia de Salamanca, a ver si encontramos ayuntamientos.”

Termina el ensayo, y después de los aplausos y las indicaciones del director (un poco a uvas y bajos de ritmo en el prólogo, luego bien) recogen la escenografía y apagan las luces.  Fuera sigue lloviendo, pero menos que antes. Dani enseña satisfecho a sus compañeros el cartel que ha diseñado para la obra: le ha quedado un poco más serio que sus precedentes en montajes anteriores. “Es que esta -justifica- es una obra seria”.

www.inerciateatro.com



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