Helena Pimenta

Helena Pimenta, directora

(Salamanca, 1955)

Helena Pimenta estudió Filología Inglesa y Francesa y trabajó como profesora de un instituto de Rentería hasta que decidió dedicarse por completo al teatro. «Yo llegué a Rentería en el curso 79-80. Empecé a trabajar con los chavales el teatro como forma de enseñar un idioma, luego en horario extraescolar y en vacaciones. Vi que me interesaba muchísimo y fui pensando que tenía que dejar la enseñanza (lo hice en el 87) y apostar por ese núcleo de gente». El grupo Amateur Atelier fue la antesala a la formación de UR teatro, la compañía que dirige actualmente. Del teatro amateur al profesional: Rémora (1988), una versión de Von Kleis  y Antihéroes (1990), escrita por ella misma aunque reconoce que lo suyo son las versiones, sobre todo de Shakespeare. Con Sueño de una noche de verano ganó el Premio Nacional de Teatro en 1993, y la crítica y los festivales de todo el mundo se rindieron ante la fuerza y la frescura de su espectáculo.

Romeo y Julieta (1995), Trabajos de amor perdidos (1998), La Tempestad (2004) Dos caballeros de Verona (2008), son sólo algunas de las obras del dramaturgo inglés que ha dirigido. También ha trabajado con otros autores como Juan Mayorga en El chico de la última fila (2006), Cartas de amor a Stalin (2008) y en un encargo, Sonámbulo (2003) sobre una obra de Alberti. Veinte años de UR teatro dan para mucho y en 2008 celebraron su aniversario.  Al año siguiente recuperaron por tercera vez el que es quizá su montaje más reconocido: Sueño de una noche de verano.

Preocupada por el futuro del teatro en España preside la Asociación de Directores de Escena (ADE) y “reivindica una ley general que regularice todo el sector.” Entre su interminable lista de Premios destacan: Premios de la Asociación de Directores de Escena a la Mejor Dirección en 1996 (Romeo y Julieta) y en 1998 (Trabajos de amor perdidos), Premio del Jurado y de la Crítica al mejor Espectáculo del Festival Internacional de El Cairo 1993 (Sueño de una noche de verano) y Premio Lazarillo 2002 a la mejor trayectoria teatral.

En casa de Helena Pimenta. Reportaje de elmundo.es

www.urteatro.com

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Vicky Peña

Vicky Peña, actriz

“El teatro es una forma de filosofía casera”, Vicky Peña.

(Barcelona, 1954)

El día en que Vicky Peña le dijo a su madre que quería ser actriz ella le respondió: “ya sabes dónde te metes”. Por entonces Vicky trabajaba de enfermera en el Hospital Clínico de Barcelona, y aunque sus padres eran actores (Monserrat Carulla y Felipe Peña) la interpretación no fue su primera opción profesional. A lo mejor el teatro estaba demasiado cerca y por eso fue en Londres, estudiando inglés, donde vio la luz. “Dios mío, si esto es lo que yo he querido hacer toda mi vida”. Vicky Peña se dedica a la interpretación desde 1966.

Empezó interpretando personajes secundarios en teatro, hasta que le llegó su oportunidad en A Electra le sienta bien el luto. Después llegaron Après moi, La Orestiada, La ópera de los tres centavos, Enrique IV o Homebody Kabul. Ha recibido varios premios Max de las Artes Escénicas -el primero por su memorable interpretación en el musical Sweeny Todd– y ha sido vicepresidenta durante doce años de la Asociación de Actores y Directores de Cataluña. 

Desde hace casi diez años representa el recital musical dirigido por ella misma De Mahagonny a Youkaly con música de Kurt Weill. Y aunque reconoce el teatro como “su pasión, su vida y una forma de filosofía casera”, también han sido muy aplaudidas sus interpretaciones en cine: Carmen Polo en Dragón Rapide, Secretos del corazón o La Casa de Bernarda Alba, además de ser un referente en el doblaje en catalán y en castellano. Hace cosa de un mes le llamaron del Ministerio de Cultura mientras hacía cola en las oficinas del INEM para anunciarle que se había convertido en el Premio Nacional de Teatro de 2009. El jurado destacó su “labor de magisterio”, “su capacidad de construir personajes muy auténticos” y “su compromiso con la profesión”. Cuando agradeció el premio dijo que esto último, lo de su  compromiso con el teatro, era lo que le hacía más feliz.

Entrevista a Vicky Peña. No es un día cualquiera. RNE

Relevo generacional: Juan Mayorga

Juan Mayorga, dramaturgo

“El verdadero lugar donde reside el recuerdo del teatro es la memoria de su espectador”,  Juan Mayorga.

Lope de Vega dijo que la esencia del teatro eran “dos actores y una pasión” y Juan Antonio Mayorga Ruano (Madrid, 1965) está de acuerdo con él. Este dramaturgo, filósofo y matemático  aprendió a escribir teatro con José Sanchís Sinisterra, Marco Antonio de la Parra y en la Royal Court Theatre International Summer School de Londres. Por el éxito de sus obras -han sido traducidas a decenas de idiomas- y el reconocimiento de la crítica se le considera uno de los mejores dramaturgos de su época.

Ha escrito y estrenado las siguientes obras: Siete hombres buenos (1989), Más ceniza (1994), El traductor de Blumemberg (1994), El sueño de Ginebra (1996), Cartas de amor a Stalin (1999), Angeles novus (1999), BRGS (1999), La mujer de mi vida (1999), El Gordo y el Flaco (2000), La mano izquierda (2001), Una carta de Sarajevo (2002), Encuentro en Salamanca (2002), El Crack (2002), Amarillo (2002), El buen vecino (2002),  Sonámbulo (2003), coautor junto a Juan Cavestany de Alejandro y Ana. Lo que España no pudo ver del banquete de la boda de la hija del presidente (2003), Himmelweg (2003), Animales Nocturnos (2003), Tres anillos (2004),  Job (2004), Mujeres en la cornisa (2004), Método Le brun para la felicidad (2004), Últimas palabras de Copito de Nieve (2004), Hamelin (2005), El chico de la última fila (2006), La paz perpetua (2008), y La tortuga de Darwin (2008).

También ha realizado versiones de La visita de la vieja dama, de Fiedrich Dürrenmatt (2000), de El monstruo de los jardines, de Calderón de la Barca (2000), La dama boba, de Lope de Vega (2oo2), Natán el sabio, de Lessing (2003), Platonov (2009), Fedra (2009)…

Entre sus premios y reconocimientos destaca por ser un incondicional en las listas de ganadores y finalistas de los Premios Max desde 2004 hasta hoy. Fue finalista en 2004, con Alejandro y Ana, obra de la que es coautor con Juan Cavestany; y en 2005 con Últimas palabras de Copito de Nieve. En 2006 ganó el Premio Max al Mejor Autor Teatral en castellano con Hamelin, en 2008, con El chico de la última fila y en 2009, con La tortuga de Darwin. También es Premio Nacional de Teatro en 2007 y recientemente, en 2009 ha recibido el Premio Valle-Inclán por La paz perpetua.

En 1993 creó junto con José Ramón Fernández, Luis Miguel González Cruz, Guillermo Heras y Raúl Hernández Garrido el grupo de escritura teatral El Astillero. Forma parte del consejo de redacción de la revista Primer Acto y ha escrito numerosos estudios sobre autores como Sanchís Sinisterra, Lope de Vega o Heiner Müller.

Dice que se sorprende cuando le tildan de “joven dramaturgo” porque según él, “Chejov, a mi edad, ya estaba para jubilarse”. Es de los pocos que habla del teatro con optimismo porque piensa que consiste en “representar ficciones a través de las cuales la gente examina su vida.” Y eso, según él, “tiene mucho futuro”.