De cosas que atan fuerte: cordones umbilicales y sogas marineras

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Comprende qué poco importa

la precariedad

cuando tú

lo sabes

estás donde debes.

(Luna Miguel)

Daniel de Vicente y Luna Miguel tienen en común dos cosas: escriben (muy bien) y han nacido en 1990. A pesar de que estoy de acuerdo con Luna en que la juventud no es un valor en sí, sino una circunstancia -o algo así le suelo leer- los reúno aquí, en parte, por esa razón y porque sus lecturas han coincidido en este fin de verano sin vuelta al cole ni a nada.

‘La tumba del marinero’ (La Bella Varsovia) me recuerda, en parte, a cuando tenía veintiún años. El amor no puede ser experimentado ni por los vivos ni por los muertos, pero sí por los enfermos es ‘Cenizas’ y es 4º de Periodismo. También son poemas de cicatrices que su autora leyó en voz alta en la Casa de las Conchas en aquel FACYL lluvioso y con un examen de Relaciones Internacionales amenazando desde la semana siguiente. Cuento esto porque yo no sé nada de poesía (pasé diez años diciendo: yo y teatro), pero me encanta leer los poemas de Luna. Cualquiera que visite su blog puede reconocer los temas de su libro: enfermedad, independencia, y encontrar enlaces a interesantes reseñas de su obra; pocas cosas nuevas puedo aportar a estas alturas. Solo que he disfrutado con la lectura de ‘La tumba del marinero’, de qué sirve mirar si nos separan y tantos versos brillantes. En ellos se lee la valentía necesaria para superar enfermedades y etapas vitales. En ellos he querido leer el valor necesario para crecer.

Daniel se hizo famoso por tener veintidós años y una obra en el Lara. La juventud no es un valor, pero en la escena profesional y en las editoriales -a Mayorga, que ya no cumple los 40, se le considera un joven autor- publicar con esa edad fuera de las ediciones de la RESAD es un auténtico hito. La envidia que siento me la guardo para mí. En un reciente viaje a Madrid encontré ‘Cordón umbilical’ (Antígona) en las estanterías de su editorial y a pesar de que en la otra mano tenía a Miguel del Arco con ‘Juicio a una zorra’ y La Machi en la portada como Helena de Troya, me pudo la curiosidad.

La historia de ‘Cordón umbilical’ no es especialmente sorprendente: la familia creada por Daniel de Vicente se reúne para celebrar un aniversario y recibe la noticia de un embarazo. Es en la naturalidad de sus personajes, que actúan así porque no podrían hacerlo de otra forma, donde el texto adquiere una verdad que engancha. Su estructura sólida y fluida recuerda a películas como ’18 comidas’ o ‘Una pistola en cada mano’: personajes que, aparentemente, no tienen en común más que una reunión alrededor de una mesa. Pero, finalmente, todos pertenecen a una misma familia o grupo de amigos (evidentemente) infelices -si no, no habría conflicto- y cuyo principal problema es la incomunicación.

Recordemos que la juventud es solo una circunstancia temporal y que el talento es relativo. Aún así, vayan a recitales de Luna Miguel y a los próximos montajes de textos de Daniel de Vicente. Si no tienen la oportunidad, léanlos (la poesía y el teatro están en rincones parecidos en bibliotecas y librerías). En ellos hay sogas que amarran. Y cordones que asfixian.

Es posible que a veces ser lo que uno es, no sea una elección… Pero ser lo que uno no es, siempre es una opción.

(Daniel de Vicente)

Ciudad Rodrigo o cómo mandar a la mierda un verano de desintoxicación

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Pompón. Teatro La Sonrisa

Yo me estaba desintoxicando del teatro pero por circunstancias de la vida he acabado un par de días en la Feria de Ciudad Rodrigo. El destino, muy irónico, me ha colocado compartiendo espacio con una alta proporción de programadores por metro cuadrado en el único momento de mi vida en los últimos ocho años en el que no quiero ofrecer ni contar nada. He aquí mis sensaciones tras algunos espectáculos.

Lovers (Rayuela)

Rayuela inauguró la feria con su nuevo montaje. Los actores y la dirección de Nina Reglero siguen siendo estupendas, pero al espectáculo le faltaba una línea narrativa que seguramente no pretendía sostener. Hay conflicto, sí, amor, pasión, desengaño. Pero la acumulación de situaciones en torno al mismo tema no es suficiente para un montaje de sala de más de 90 minutos.

Pompón (Teatro La Sonrisa)

Nunca había visto un espectáculo de teatro para bebés. Así que Pompón (Teatro La sonrisa) no tiene competidores en mi registro mental. El montaje es sencillo, tierno, dulce, imaginativo. Lleven a sus bebés al teatro: ponen caras mucho más divertidas que cuando ven la tele.

La dama boba (Producciones Micomicón)

Un espectáculo con momentos brillantes, pero una vocalización deficiente.

Anomia (Aran Dramática)

El telediario es fuente de argumentos para el cualquier historia. Pero ya hemos visto el informativo en casa: vamos al teatro a contemplar el mundo desde otro punto de vista. David Mamet en ‘Noviembre’ lleva a sus personajes al extremo y eso nos hace estar más cerca de un ficticio presidente de EEUU identificado por todos en la realidad. La dirección y el texto de Eugenio Amaya es predecible y solo llega al espectador abusando de chistes y referencias sociológicas.

Yo estuve allí…y no lo contaron como yo lo vi (Hortzmuga Teatroa)

Una propuesta de teatro de calle valiente. Hortzmuga Teatroa utiliza el teatro multimedia -con fallos técnicos constantes- para recrear un atentado y la posterior búsqueda de culpables. Manipulación de los medios, poder corrupto, sociedad dominada. Pero llevado al extremo. Con referencias obvias, Hortzmuga transmite la violencia al espectador.

Conclusiones: el nivel teatral de la feria (por lo poco que he podido comprobar en tres ediciones) es un tanto decepcionante. Apenas hay montajes sorprendentes, redondos, que merezcan de verdad exhibirse en un escaparate tan privilegiado. 

Manifiesto por el Día del Teatro Universitario

Aquí las sentidas palabras que mi compañera Zoe Martín, presi de Electra, leyó muy sentidamente el pasado 13 de abril en el Día del Teatro Universitario.
Cuando un joven estudiante entra en la universidad y decide embarcarse en la peligrosa aventura de participar en un aula o en un grupo de teatro universitario, no es consciente de las terribles consecuencias de su decisión. Si un joven se integra en la comunidad de teatro universitario de su ciudad, corre el riesgo de aprender a luchar por un proyecto cultural. De comprometerse con la sociedad en la que vive. De aprender a no conformarse.  Y lo más peligroso de todo: corre el riesgo de empezar a mirar el mundo desde una perspectiva propia, crítica e independiente.
Lorca llegó a decir mientras inauguraba una biblioteca en un pueblo de Granada que si él se encontrara en la calle no pediría un pan para comer. Pediría medio pan y un libro. Y con ese argumento arremetía contra aquellos que se centraban -y se centran- en reivindicaciones económicas menospreciando la cultura. Para él, ir al teatro era una forma de sobrevivir a la intención de los poderosos de hacer que el pueblo sea esclavo de su organización social. Y las universidades de las que formamos parte tienen ese mismo deber: reivindicar y potenciar el teatro como una herramienta de cambio y de progreso, y no tratarla como la más peligrosa de las artes y postergarla al último lugar de su lista de intereses.
El teatro universitario es imaginación. Es imaginación porque es teatro y es imaginación porque sobrevive. Porque nace del entusiasmo, de la solidaridad entre sus miembros y de las ganas de contar historias. Sobrevive porque la necesidad de creación artística que existe en actores, directores y dramaturgos es más fuerte que cualquier crisis.
Debemos luchar por un teatro universitario reconocido e integrado en la vida de nuestras ciudades, que esté al servicio de una sociedad a la que enriquezca con propuestas culturales diversas. Es una herramienta de formación, no una actividad más a la que dedicar unas cuantas horas de ocio.
Por todo esto hay que hacer posible que el teatro se extienda por las aulas de todas las universidades, pues una universidad en la que fluye el arte es más rica y mucho más divertida y, lo que es más importante, es capaz de hacer a sus alumnos más inteligentes y críticos. Ahora, más que nunca, tenemos que recordar que el teatro es asamblea. Es un lugar al que el público acude convocado por los actores, directores y dramaturgos, para presenciar la escenificación de todos los mundos posibles en busca de aquello que a todos nos interesa: nuestra realidad, nuestro presente.
La gran máscara del teatro desenmascara todas esas ficciones cotidianas que nos impiden ver los problemas que amenazan realmente a nuestra sociedad. Y es por eso por lo que hoy nos encontramos todos convocados aquí, para luchar por un teatro más fuerte, más crítico, más capaz de dar respuesta a los interrogantes que nos plantea la vida. Para luchar por esta máscara que desenmascara, nos hemos convocado hoy aquí, y para ello nos seguiremos convocando día tras día en nuestras salas de ensayo y todos los teatros de la ciudad. Quedáis todos invitados a participar de este gran mundo que es el teatro.
Texto bajo licencia CC.

Siete razones por las que no puedes perderte la Muestra de Artes Escénicas de la Universidad de Salamanca

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Desde Electra Teatro (la asociación de teatro universitario de Salamanca) llevamos dando la coña un tiempo (desde 2008, concretamente) reivindicando el teatro como herramienta de formación en las facultades de nuestra querida ciudad. Entre la hermosa familia que formamos los grupos asociados hemos hecho, entre otras cosas, cafés-teatro, obras de sala, concursos, pasacalles, talleres, un aula de teatro, manifiestos  y sobre todo mucho, mucho el canelo en todo este tiempo.

Y ahora ha llegado la primavera y, con ella, las alergias y la Muestra de Artes Escénicas Universitarias. Así que estamos en la típica fase de histeria colectiva al borde de parir nuestros montajes -esos en los que llevamos currando todo el año- en el Teatro Juan del Enzina. Como Salamanca no es que lo esté petando demasiado con su programación teatral en los últimos tiempos (larga vida a _almargen) este año lo tenemos más fácil que nunca para darle un poco de color y alegría a la vida cultural salmantina o charra, como le encanta decir a la gente.

He aquí unas cuantas razones que he recopilado para animar al personal a dejarse caer por el coloquialmente llamado Juandel. Si os convenzo podéis reservar entradas por aquí: www.electrateatro.com , pero solo las de las obras de Electra Teatro Universitario. No obstante, tranquilos, que si os morís de ganas de ver a Calamandrei o a Farándula (que no pertenecen a Electra) podéis comprar las entradas de cualquier espectáculo tranquilamente en la taquilla.

1.- Es teatro universitario. ¡Ha sobrevivido! Que no estaba muerto, nooooo, estaba de parranda. Y desde hace unos años lleva agitando la ciudad con más fuerza que nunca. En la Muestra de Artes Escénicas tenéis la oportunidad de tomarle el pulso en el mejor de los lugares posibles: un escenario.

2.- Las entradas cuestan solo 3 euros. ¡Más barato que el cine y es en 3D!

3.- Los estudiantes de Salamanca saben hacer algo más a parte de emborracharse en la Nochevieja Universitaria. Y tienen la oportunidad de demostrarlo llenando el teatro  como público y participando en los montajes.

4.- El Juan del Enzina tiene unas butacas la hostia de cómodas, nuevas y muy blanditas. Si no te gusta la obra, siempre puedes echarte una siesta.

5.- Vamos a ver un teatro imaginativo y de calidad. Profesionales tampoco es que seamos, pero garantizamos una muestra variada: desde teatro absurdo hasta dramones pasando por comedias inspiradas en los Monty Python. Para todos los gustos.

6.- Es bonito apoyar a grupos pequeños. Es bonito apoyar la cultura de base y la cultura en la Universidad. Porque si no, a ver cómo salimos de esta.

7.- Argonautas, Fierabrás, Aula de Teatro Electra, TeAtraco, Teatravieso, Teatraganto, Makyo y Ultreia llevamos currando unos meses en nuestros proyectos. Cada grupo ha trabajado con total libertad para elaborar su propuesta. Los hay con más experiencia y con menos, pero todos tenemos las mismas ganas de mostrar nuestro trabajo y de que el público salga del teatro con la sensación de haber presenciado un espectáculo honesto e inteligente. Y sobre todo, que salga del teatro con la sensación de haber disfrutado.

Por aquí algo más de información acerca de las obras de Electra, para que elijáis la/las que gustéis. Y recordad lo desagradable que es estar haciendo cola media hora para sacar una entrada y quedarse en la puerta porque el teatro se ha llenado. Para evitar esperas innecesarias recomiendo, de nuevo, reservar vuestras entradas aquí: www.electrateatro.com 

Nos vemos en el Juandel

10 razones actualizadas por las que no puedes perderte ‘Cartas de amor a Stalin’

Cartas ULTREIA

Pongo en situación: el texto de Juan Mayorga cuenta la historia de Mijail Bulgákov, el escritor de ‘El maestro y Margarita’. Resulta que este hombre vivía en los años 20 en Moscú con su bendita mujer. A Iosif Visarionovich (Stalin, para amigos y enemigos) no le caía demasiado en gracia -aunque hay quien dice que sí, puesto que Bulgákov no dio con sus huesos en un gulag (lo que para un escritor que no simpatizaba demasiado con el jefe Stalin en aquella época era una suerte de la hostia)-.

Total, que aún así a Bulgákov no le dejan ni publicar sus obras ni salir de Rusia. Y tiene a su pobre mujer toda preocupada porque le ve mustio. Entre unas cosas y otras Bulgákov se lía a mandar cartas y más cartas a Stalin para decirle lo desesperado que está. Poco a poco el escritor se va quedando tonto de mandar tantas cartas y empieza a ver a Stalin paseando por su despacho como Pedro por su casa. Y de eso va a grandes rasgos, ‘Cartas de amor a Stalin’.

Y he aquí las diez razones por las que no debes perderte ‘Cartas de amor a Stalin’ el próximo 26 de mayo a las 20h en la sala Espacio Almargen (Salamanca).

1.- Juan Mayorga es un escritor que lo flipas. Hay gente que escribe hasta una tesis sobre él. Hay gente que hasta dice que es Dios. En cualquier caso, es un dramaturgo brillante y poder ver el montaje de una de sus obras es una gran oportunidad que no merece ser desaprovechada.

2.- Está de moda. Hay que reivindicar en el teatro como se reivindica en los Goya, o incluso más, que como bien dice Mayorga: “El teatro es un arte político”. El tema de la historia es la libertad de expresión y la censura. Que si “el arte tiene que servir a la revolución y no estar al servicio de leales funcionarios al régimen”. Pues eso, que el teatro está para, entre otras cosas, conmover conciencias. Hace ochenta años y ahora.

3.- Porque vamos a hacer un ‘Cartas de amor a Stalin’…tchán…¡sin un actor que interprete a Stalin! Nos parece mucho más emocionante y divertido. Stalin está dentro de la cabeza del escritor Mijail Bulgákov, así que pensamos que puede ser cualquier cosa. Un busto, un maniquí o su mujer con una careta. ¿Qué más da?

4.- Es bonito apoyar a grupos pequeños. ¿Quién quiere ir a ver el Rey León en la Gran Vía? Qué rollo.

5.- Sirve para estudiar. Mayorga es un tío que da asco de lo listo que es y tiene como tres carreras. ‘Cartas de amor a Stalin’, a pesar de no ser una obra histórica, retrata bastante bien el momento que viven sus protagnistas y lo que suponía entonces para los autores rusos vivir en el exilio. “Mi escritura se nutre de esta tierra” y tal. Vamos, que las tradiciones y el folclore eran fuente principal de inspiración. Sin Rusia no hay novelas, ni obras de teatro ni poesía.

6.- Marco Hernández y Zoe Martín son las nuevas promesas del teatro español. Además compaginan el teatro con tesis doctorales, empresas de formación line, 2º de Bachillerato y otras chorradas varias. Aún no les ha dado ningún tic en el ojo. De momento.

7.- Es un montaje diferente. De los que hemos visto de la misma obra, claro, tampoco nos creemos tan originales.

8.- Espacio Almargen es una sala estupenda. Por fin alguien es valiente y apuesta por una sala de programación alternativa en Salamanca. Olé.

9.- Es una revisión de nuestro propio montaje. Los que hayáis visto cualquiera de los bolos anteriores en el Juandel o la Torrente, sabed que se trata de un montaje diferente. Mucho mejor, esperamos.

10.- Teatro Ultreia tiene mucha mucha mucha guerra que dar. Qué aún no hayamos muerto de hipotermia en el local en el que ensayamos solo significa que con nosotros no puede ni un Ministro de Cultura. Después de sobrevivir a ensayos maratonianos bajo cero durante ocho años, aquí nos vamos a quedar. Ja. Venga ya.

Por aquí, algo más de ‘Cartas de amor a Stalin’

*Quienes conozcan la obra de Mayorga sabrán que el tono de este artículo dista mucho de su maravillosa escritura. Y quien no, dicho queda.

Cartas de amor a Stalin en Espacio Almargen

_almargen o los de la sala de teatro alternativa esa que hay enfrente del museo de la cárcel

Hace unos días que estuve con Sebi y Angélica en su nave con la intención de escribir un reportaje para Diario de Salamanca. Sebi Galeano salió bastante por aquí hace un par de años porque es tipo que sabe mucho de teatro y tiene una infinita paciencia concediendo entrevistas. Sebi y Angélica -Máquina Teatro- me contaron cómo funciona Espacio Almargen, una sala de artes escénicas gestionada por los propios teatreros (su propia compañía y Katua Teatro).

Su testimonio es la cosa más optimista, lógica y honesta que he escuchado en meses. Ellos demuestran en sus inicios como programadores que se pueden hacer las cosas de manera diferente. Su espacio es una oportunidad para las artes escénicas y para Salamanca.

Les invito a pasarse al margen: Reportaje al_margen

espacioalmargen.blogspot.com.