“Ya no nos ven como perrosflauta”

ADRIÁN LÁZARO. Coordinador General del Festival Internacional de Teatro de Calle y Artes Circenses de Ávila y miembro fundador de Tropiezo Teatro.

Hace cinco años dos zancudos buscaban nombre para un grupo de teatro y animación. Zan&Co no les sonaba muy bien, así que finalmente se decidieron por Tropiezo. Desde entonces viajan a la Edad Media para salir a la calle a hacer teatro. Tirtanus (espectáculo de fuego y pirotecnia), Gringüel & Frangüel, JUSTAS las justas son algunos de sus espectáculos, además de pasacalles, cuentacuentos, talleres…  “Ha habido una época con mucho auge de mercados medievales en todos los lados y es la forma más fácil en la que hemos podido desarrollar esta actividad de hacer teatro en la calle y de meter malabares teatro, juego…”

No sólo se atreven a jugar con fuego  sino que también se lanzan a la aventura de programar el Festival Internacional de Teatro de Calle y Artes Circenses de Ávila. “La idea surgió porque queríamos traer gente que se dedicara al mundo del circo y del teatro de calle para recibir formación e intercambiar experiencias”. El ayuntamiento colabora con Tropiezo, -les facilita la infrestructura-pero de los talleres y los espectáculos se encargan ellos. El principal criterio a la hora de elegir: “gente que quiera venir a actuar porque le guste. Además intentamos que haya variedad.” Según Adrián Lázaro, si algo distingue el Festival es el buen rollo: “buscamos un ambiente de compañerismo, de intercambio de ideas”.

¿Qué objetivos se ha planteado la organización para el festival de 2010?

Mantener en cuanto a número de espectáculos y cantidad de participantes y mejorar en cuanto a actividad. Estos años hemos tenido un ascenso muy rápido en cuánto a número de participantes. Vamos a intentar estabilizarnos en un número y mejorar la calidad poco a poco.

¿Cuál es la respuesta da la ciudad de Ávila. Después de tres años la gente ya espera el festival?

No sabemos si la gente se acuerda. Sabemos que la gente participa. Tenemos el inconveniente de que ha habido un cambio de fechas de la segunda edición a la tercera y eso ha hecho que la gente esté un poco despistada con las fechas, pero la respuesta es buena. Luego tenemos un número de gente que acude, haya conciertos, concursos o cualquier tipo de actividad en verano en la ciudad tenemos lleno en las gradas, en la calle.

¿Crees que hay suficiente presencia de teatro de calle en el teatro contemporáneo?

Ahora hay más. Se han multiplicado los festivales, ya hay una cultura, la gente sabe lo que es y está acostumbrada a ver teatro en la calle. Ya no tienes esa impresión de que la gente en la calle, cuando lo ve ya no piensa que es un perro flauta, un tío que está pidiendo, que no tiene nada que hacer. Ahora en sitios como Barcelona, Las Ramblas es una cosa imprescindible e incluso e incluso se ha convertido en un reclamo turístico. Se ve como algo más profesional.

http://usuarios.multimania.es/tropiezoteatro/

“Hacemos las cosas que nos apetecen”

Héctor, Guyo, Dani, Vir y Adri

Un hombre sabe que se va a morir y decide emprender un viaje al Tíbet con sus tres mejores amigos en una autocaravana hippie. Héctor Toledo, autor y director de Manual Abreviado del Perfecto Budista nos cuenta en su obra la historia de la muerte de un hombre y la resurrección de sus amigos. El texto que Inercia Teatro monta actualmente es el retrato a voces de una generación dormida y una crítica a su conformismo con el mundo. Su autor además, la acompaña de una experimentación formal: “quería probar cómo meter un tipo de narración que se podría calificar como típicamente cinematográfica y encajarla en teatro”.

Inercia tiene casi todo preparado. Sólo faltan algunos detalles, como que Virginia elija los pantalones de su vestuario, o que Héctor y Sara (la técnico de luces) graben una voz en off. Poca cosa. Guyo (Miguel Gullón), llega en moto al ensayo con las gafas empañadas y mojadas por la lluvia. Pudimos verle en La Navaja y El Método Gronhölm con Pulso Teatro , en Qué te importa que te ame con Trastoque, y en Four Rooms con La Máscara  . Y en casi todas a la vez: aún así es el actor con menos experiencia del grupo. Le deprime el invierno por las navidades, el frío y los exámenes. Pero se le nota emocionado con el proyecto, “aquí se lo toman muy en serio, yo antes iba más de coña.” Virginia Guechoum espera pegada a la puerta del local donde ensayan, para no mojarse. Adri (Adrián Lázaro) y ella se quejan porque los demás no llegan y quieren empezar. A Adri en cambio no le molesta mojarse, dice que es una lluvia “calabobos” y que a él no le afecta. Virginia se ríe y le revuelve el pelo, empapado. El miembro de Tropiezo Teatro -un grupo de teatro de calle de Ávila- parece que está acostumbrado a las inclemencias del tiempo. Con Inercia se baja de los zancos para convertirse en Pedro, agente de seguros. “En sala hay cosas técnicas que me gustan, como jugar con la iluminación o el sonido. La calle te ofrece otra cosa, más frescura, más improvisación, más interacción con el público. Me gusta poder hacer de todo, por eso estoy en muchos grupos.” Cuando conduce la autocaravana da golpecitos sobre el volante y casi podemos notar el viento que entra por la ventanilla.

A pesar de su impuntualidad, Virginia reconoce que se lo pasa muy bien haciendo teatro con sus compañeros. “Están de la olla”, dice entre risas. Sabe que su caso es una excepción: Sara y ella son las dos únicas chicas en Inercia frente a cuatro chicos cuando en Salamanca normalmente es al revés. Casi todos los grupos de la ciudad están formados mayoritariamente por mujeres, y que ella sea la única actriz del montaje es, cuanto menos, inusual. De acuerdo con el espíritu experimental de Inercia, dice que le gusta probar cosas nuevas con cada obra y que para ella, “el teatro no es un aprendizaje, es una experiencia.” Como la que demuestra en Manual…donde interpreta a Carmen, encargada de un Mc Donals.

Cuando llegan Héctor y Dani (Daniel González) preparan la escenografía. El director insiste en que todo esté en su sitio y los demás deambulan por el espacio, sin prestarle demasiada atención. Juegan con un balón de espuma, estiran los músculos, se ríen. Héctor también se mueve sin parar. Busca cosas que le faltan, da órdenes y comprueba todo varias veces. Poco después están listos para comenzar el ensayo. Prevenidos…acción. Manual…ha sido un reto para todos desde el principio. “Inercia nació con vocación experimental, no de hacer cosas que no hubiera hecho nunca nadie, sino hacer cosas que a nosotros nos apeteciera hacer. Y ya probamos a hacer una obra narrativamente distinta, Teddy, donde no había líneas narrativas. Ahora quería probar cómo podría encajar una narración más organizada en secuencias que en actos en teatro, y cómo podría llevarme esas imágenes cinematográficas que yo tenía en la cabeza a una escena sin que perdiera la teatralidad.”

Daniel González es el protagonista, Luque. Morirse no le ha resultado nada fácil. “Es una obra donde tienes una transición del personaje bastante dura porque te estás muriendo en escena. Los quince días que dura la agonía del personaje la tienes que ir metiendo en escena y eso es algo muy difícil.” Dani también forma parte de La Lengua, otra compañía que ensaya en el mismo local. Estar en varios grupos es una práctica habitual entre ellos. Sirve para aprender más, conocer a más gente y no quedarse sólo. Como dice Héctor “en el teatro te pasas la vida pidiendo favores”.

Como objetivo principal para la distribución de Manual…, Héctor se plantea “conseguir un buen comercial que me la venda. Nosotros siempre hemos sido aficionados, nunca hemos sacado más de tres, cuatro, cinco bolos. El objetivo de esta obra es sacar más, sinceramente nos curramos la obras. Aunque sólo sea por el número de horas, da un poco de rabia no poderle sacar un cierto rendimiento, no ya económico, sino que lo vea la gente. Vamos a ver si en certámenes aficionados y luego en la provincia de Salamanca, a ver si encontramos ayuntamientos.”

Termina el ensayo, y después de los aplausos y las indicaciones del director (un poco a uvas y bajos de ritmo en el prólogo, luego bien) recogen la escenografía y apagan las luces.  Fuera sigue lloviendo, pero menos que antes. Dani enseña satisfecho a sus compañeros el cartel que ha diseñado para la obra: le ha quedado un poco más serio que sus precedentes en montajes anteriores. “Es que esta -justifica- es una obra seria”.

www.inerciateatro.com